Jueves, 13 de agosto de 2020
19.11.2009 - 22:40h. [ Comenta la noticia ]
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NCAA Profiles: Cole Aldrich (Kansas)


#45 Cole Aldrich


Burnsville, Minnesota. 31/10/1988
2´10” – Pívot
Kansas Jayhawks




Cole Aldrich supo esta verano hacer caso omiso a los cantos de sirena que le colocaban entre los picks 6 y 12 del Draft 2009 de la NBA, para seguir una temporada más en NCAA. La mejor noticia posible tanto para su equipo, candidato a todo este curso, como para él mismo, pues dispondrá ahora de un anio más para seguir evolucionando y llegar en las mejores condiciones posibles al comienzo de su carrera profesional.


Evolución es una palabra convertida casi en lema para Aldrich. Su dedicación y trabajo constante, valores inculcados y ejemplificados por sus padres Walter y Kathleen desde que Cole era muy pequeño, han hecho mejorar cada aspecto de su juego temporada tras temporada, hasta alcanzar la categoría de All-American a la que parece destinado al acabar esta campaña. El chico tímido y frio de casi toda su temporada freshman desapareció de golpe en las semifinales nacionales ante North Carolina en 2008 cuando, en pleno estallido de pasión de la Kansas que dos días después se proclamase campeona, apareció el Cole Aldrich desatado y dominante que fuese vital en la arrancada que tumbó a los Tar Heels de un Tyler Hansbrough desbordado. La inercia de aquel impulso pareció no desaparecer nunca más, y como los 14’9 puntos y 11’1 rebotes de promedio como sophomore hablan por sí mismos.





Criado en Bloomington, al sur de Minneapolis, ciudad que ya vio crecer a la estrella de la NHL Zach Parise, tenía la Universidad de Minnesota, cuyo campus en Saint Paul quedaba muy cerca de su casa, como destino casi predeterminado. Pero la ilusión por jugar con los Gophers cambió de orientación la noche que el entrenador de su equipo en el instituto, decidió premiar a sus chavales llevándoles a ver el primer partido de Kansas, ante Chattanooga, de la temporada 2003-2004, en el que por cierto, debutada su ahora entrenador Bill Self. El campus de Lawrence, el imponente Allen Fieldhouse y aquel equipo lleno de tradición (por aquel entonces Kansas se reconstruía después de que los Hinrich, Gooden, Collison y Langford consiguieran el subcampeonato nacional) impresionaron sobremanera a Aldrich, que desde esa noche tuvo claro que quería jugar en los Jayhawks. Y en su temporada junior, dos años más tarde, Kansas fijó su radar en el espigado center del Jefferson High School. El commitment era cuestión de tiempo.


Cuando llegó a Lawrence, e incluso a pesar de su categoría de McDonalds All-American, se esperaba que pudiese ser un muy buen jugador, pero pocos apostaban por él para convertirse en una estrella a nivel nacional. Y entonces su temporada sophomore. El curso pasado vimos a un Cole Aldrich completo, constante y muy activo en ambos tableros. Ofensivamente, su arsenal de movimientos en el poste bajo sigue siendo algo reducido, pero está más que bien aprovechado. Bastante ágil para su estatura, sabe aprovechar su cuerpo, y cuando consigue girarse y ganar ventaja a su par, tiene la suficiente precisión para acabar con gran eficacia en las cercanías del aro. Su envergadura hace además que sus tiros sean difícilmente defendibles. Su mecánica tan aparatosa para casi cualquier movimiento, casi estridente al lanzar tiros libres, le hace parecer menos coordinado de lo que realmente es. Si bien está mejorando de espaldas a la canasta, es con su juego sin balón como mayor peligro genera. Listo e intuitivo para colocarse y buscar los espacios libres, aprovechándose de las penetraciones de su compañeros, momento en el que siempre está listo y bien posicionado para recibir el pase. Una vez recibe el balón, casi siempre define con acierto, aunque algunas veces tiene demasiadas dificultades para acabar la jugada tras contacto. Va puliendo su tiro de media distancia, pero aún está lejos de ser un arma consistente.





La presencia física de Aldrich es imponente a nivel NCAA, con brazos largos y un cuerpo cada vez más musculado. Es su falta de carácter, de garra, lo que puede llegarle a perder los duelos individuales y las luchas cuerpo a cuerpo. Y carácter tiene, o al menos lo demuestra en determinadas ocasiones, pero no acaba de ser esa figura que impregne de intensidad aquello que hace, o que arrastre a sus compañeros y ejerza de líder emocional. Una limitación de la que debería desprenderse en su salto a profesionales, cuando no tenga a su lado a Sherron Collins y deba batirse noche sí y noche también con tipos tan potentes y duros como él.


Una parte de la responsabilidad de esas dobles figuras de promedio en rebotes es de ese físico del que hablamos. La otra parte viene de algo también comentado, su instinto y rapidez de reacción para ganar la posición. Suele estar bien colocado para el rebote ofensivo, y llega desde cualquier parte al rechace ofensivo, siendo un hombre muy difícil de fijar para sus defensores. Cuando carga el tablero rival es lo suficientemente rápido y agresivo para acabar la jugada rápidamente, siendo esta acción su segunda gran fuente de puntos tras el juego bajo tableros. La tercera son las transiciones rápidas, donde se desenvuelve sorprendentemente bien para un hombre de su altura y peso. Llega muy bien como tráiler y finaliza con decisión y contundencia.





En tareas defensivas Aldrich tiene dos caras. La buena aparece en forma de timing y largos brazos para intimidar y taponar. Cuando encuentra su “momentum”, engarza varias acciones de este tipo y se viene arriba revolucionando cualquier partido. La cara mala representa sus problemas para llegar a las ayudas y defender a pívots más rápidos y técnicos. Si el rival mueve bien la bola, puede perderse en algún balance y dejar huecos importantes. A veces piensa como va a poner el tapón antes de fijar a su hombre e intentar detener los movimientos que inicia. Nada que no se pueda mejorar, y teniendo en cuenta su predisposición al trabajo y la mejora continua, no sería extraño que acabase convirtiéndose en un buen defensor. Un detalle que, por cierto, podría llevarle a otros niveles en su andadura en la NBA.


Una andadura que debería llegar después de esta temporada junior. Pasó parte del verano madurando la decisión de continuar en Kansas o presentarse al draft. Largas conversaciones con su familia, su entrenador y su compañero Collins, además del consejo de scouts profesionales. Necesitaba un anio más en Lawrence, a la que considera su casa, incluso si eso suponía sacrificar el equilibrio económico de su familia, con su padre buscando aún un empleo en la complicada situación laboral de la otrora pujante zona industrial de Estados Unidos. Cole Aldrich sigue enamorado de KU, y confiesa a todo aquel que pregunta que disfruta demasiado de la experiencia que está viviendo como para abandonarla tan pronto. Esta temporada será magnifica para continuar esa experiencia, para mejorar y seguir creciendo como jugador. Para marcharse de su campus con dos títulos nacionales bajo el brazo. En 2008 fue actor de reparto de la obra protagonizada por los Mario Chalmers, Brandon Rush, Darnell Jackson, Russell Robinson y Sasha Kaun. En 2010, la gloria le espera como abanderado de otro grupo lleno de talento forjado en la factoría de Lawrence.




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Noticia publicada por Alejandro González

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