Sábado, 5 de diciembre de 2020
02.04.2010 - 22:19h. [ Comenta la noticia ]
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NCAA Final Four 2010: Hail West Virginia, Hail



A tu fe añade virtudes. A tus virtudes, conocimiento. Así reza el lema de la Universidad de West Virginia. Localizada en Morgantown, WVU vive este fin de semana un momento histórico con la participación de su equipo de baloncesto en la Final Four de la NCAA. Sólo los más veteranos de la familia Mountaineer podrán compartir sus recuerdos sobre la otra aventura del College en la élite, allá por 1959.


Nos remontamos a mediados de la década de los cincuenta. Hasta entonces, el éxito de WVU se veía reducido al título en el NIT (por aquella época más prestigioso que el torneo NCAA) en 1942. En 1954 llegaba al banquillo del equipo Fred Schaus, antiguo jugador (que ostentaba el honor de ser el primer jugador en rebasar los 1.000 puntos en la competición universitaria), tras cinco años en la NBA entre Fort Wayne y New York. Schaus (que murió el pasado mes de Febrero), construyó el primer gran equipo de la historia de la Universidad en torno a Rod Hundley, fantástico jugador conocido por su excelente capacidad anotadora y reboteadora (promedió doble figuras en sus últimas dos temporadas) y, sobre todo, su espectacular manejo del balón. West Virginia asomaba la cabeza entre la nobleza NCAA apareciendo por primera vez en el top 20 y clasificándose para su primer torneo NCAA en 1955. Apabullaban en la Southern Conference y peleaban con los mejores equipos del país, pero la primera ronda del torneo final se les atragantaba.





Hundley, cuyo número 33 fue retirado el pasado Enero, se marchaba de Morgantown en 1957 sin conocer la victoria en el gran evento del curso. Tomaba su relevo Jerry West, un fenómeno estatal en High School que escogió WVU por delante de decenas de opciones. Era su temporada sophomore, y West pronto demostró su grandeza liderando a un equipo que iba avanzando pasito a pasito hasta la cima. En 1958, alcanzando el número uno del ranking derrotando a grandes equipos como North Carolina por el camino. Pero de nuevo, la maldición de la primera ronda apareció por cuarta vez consecutiva.


En 1959, la maldición desapareció de manera radical. Los Mountaineers seguían arrasando en la Southern y ya se habían asentado entre los mejores equipos de la nación. West promediaba 26 puntos y 12 rebotes en su temporada junior y era la gran sensación. Llegó el torneo NCAA y esta vez sí, WVU salvó el primer obstáculo. Y el segundo. St. Joseph’s y Boston University eran sus víctimas. En la primera final Four de su historia, West Virginia derrotaba a Louisville en semifinales, pero caía en un dramático partido ante California (71-70). A pesar de la derrota, Jerry West era nombrado MOP. West se despedía un curso después tras elevar su juego hasta los 29 puntos y 16 rebotes, pero el equipo se quedaba enganchado en semifinales regionales tras pasar todo el año en el top 5 nacional.





Cambio de ciclo y primer paso del final de una era. Jerry West era elegido como número uno del draft (único jugador de WVU en alcanzar tal honor) por los Minneapolis Lakers, franquicia que se trasladaba a Los Angeles y cuyo banquillo ocuparía Fred Schaus. Relevo doble: George King al mando técnico, Rod Thorn el líder en la cancha. West Virginia se mantenía entre los mejores, pero un escalón más abajo. La pérdida era demasiado grande. El reemplazo mantenía al equipo entre los 20 primeros y siempre presente en el torneo final, donde sólo pudo alcanzar semifinales regionales.


West Virginia cosechó dos nuevas apariciones en el torneo NCAA en la década de los sesenta. Coletazos finales en la antesala de la travesía por el desierto. El College abandonaba la Southern Conference, y tras varios años en tierra de nadie se unía a la Atlantic-10 (por entonces Eastern Eight) en 1976. Ni torneos de conferencia, ni visitas al gran baile. WVU había desaparecido del mapa.


En 1978 llegaba a Morgantown Gale Catlett como nuevo head coach desde Cincinnati. Catlett inició un trabajo de fondo que vio sus primeros frutos mucho antes de lo que muchos esperaban. Su labor de reclutamiento había traído al equipo a jugadores como Greg Jones, Lester Rowe o Russell Todd. Sustentado en su trío base, West Virginia volvía al torneo NCAA en 1982 (tras quince años de ausencia) u se proclamaba campeona del torneo de la A-10 en las ediciones de 1983 y 1984. Lejos del glorioso nivel de antaño, pero los Mountaineers habían vuelto. Con equipos compactos, sin estrellas pero bien trabajados, WVU se establecía como un contendiente importante en su conferencia y las apariciones en la Locura de Marzo empezaban a ser más o menos habituales. Catlett continuaba en la dirección técnica hasta 2002, convirtiéndose en el inquilino más longevo del banquillo y el técnico con mayor número de victorias de la historia de la universidad. Su último gran éxito tuvo lugar en 1998, ya en la Big East (conferencia a la que la universidad se trasladó en 1995), cuando el equipo encabezado por Damian Owens, Jarrod West y Adrian Pledger (el ex ACB Marcus Goree era hombre de rotación en aquel conjunto) se colaba en Sweet 16 en 1998.





Catlett abandonaba los banquillos y se introducía en la política. La universidad se Llegaba a WVU John Beilein procedente de Richmond. Beilein enseguida estableció su característico y complejo estilo de juego. Ataques elaborados, mucha circulación de balón, variaciones tácticas, versatilidad, rotaciones, equilibrio y complicados planteamientos zonales en defensa. Un estilo que parecía necesitar de algo de tiempo para asentarse y producir resultados. Pero los éxitos no tardaron en llegar. El grupo que habían formado Kevin Pittsnogle, Mike Gansey, Tyrone Sally, Johannes Herber y compañía se convertía en un durísimo rival dentro de la cada vez más potente Big East y volvía al gran baile en 2005 tras siete años de ausencia. Y lo hizo por la puerta grande. Los Mountaineers derrotaban a Creighton, la Wake Forest de Chris Paul (en un memorable partido que necesitó de dos prórrogas) y Texas Tech y alcanzaban Elite Eight. Décadas después, West Virginia volvía a estar entre los mejores. En el paso previo a la Final Four, WVU cayó ante Louisville tras ir casi todo el partido por delante. El oficio de los Cardinals (Garcia, Dean, O’Bannon…) pesó más que el espectacular acierto exterior de los de Beilein, que anotaron 18 triples. La temporada siguiente WVU repitió buena actuación llegando a Sweet 16, donde se vio superada por Texas en un partido igualadísimo.


La temporada 2006-07 se convertiría en un nuevo punto de inflexión en la historia de la universidad. Era momento de relevo generacional. Llegaba la hora de los Alexander, Ruoff, Butler, Nichols o Young. Aunque lo más importante ocurría al final del curso. West Virginia se quedaba fuera de la Madness pero se alzaba con el título del NIT. Poco después del campeonato, John Beilein confirmaba su marcha a Michigan.





Comenzaba la era Bob Huggins. Un hombre de la casa, nacido en la propia Morgantown y ex Moutaineer como jugador y asistente. Tras una larga carrera en los banquillos, principalmente en la zona de Ohio, donde creció, como entrenador de Ohio y Cincinnati, y un fugaz paso por Kansas State, Huggins no dudó en aceptar la oferta de su alma mater. Quiso imponer su estilo, menos complejo peor más contundente que el de Beilein, aunque, de forma acertada, decidió hacerlo poco a poco, adaptándose en un primer momento al equipo que se había encontrado. Un muy buen equipo que mezclaba el poderío físico de jugadores como Butler, Nichols o Smith con la muñeca de Alex Ruoff (máximo triplista de la historia de la universidad) y la calidad de Joe Alexander. Mantenia el reparto de roles, las rotaciones y el equilibrio. Una cuestión colectiva que en 2008 fue capaz de tumbar a dos históricos como Arizona y Duke para llegar de nuevo a Sweet Sixteen, donde Xavier se cruzó en el camino.


La temporada pasada sirvió de puente. Escenario de transición (Ruoff y Alexander se marchaban) en nombres y estilo y periodo de incubación del excelente trabajo de recruitment de Huggins. Una derrota en primera ronda ante Dayton no era nada grave pues era tiempo de siembra, no de recolección. Llegaban los Ebanks, Bryant y Jones, y Huggins construía “su primer equipo”. Un conjunto físicamente poderoso, rocoso e intenso. No del gusto de los puristas, por su juego tosco y nada fluido. Pero un equipo, sin duda alguna, muy competitivo. La rotación amplia ha dejado paso a un bloque de siete jugadores. Chicos atléticos, que imprimen una gran exigencia física al partido, imponiendo poderío y dominando los tableros. Da’Sean Butler, Devin Ebanks y Kevin Jones son la base de este sólido conjunto. Los tres forwards encuentran complemento en Wellington Smith y John Flowers, mientras que Darryl Bryant y Joe Mazzulla son los únicos pequeños del bloque principal.





Huggins llega a jugar con cinco forwards sobre la cancha, aunque la estructura base plante un pequeño y cuatro forwards. Sin hombres altos ni pívots puros. Sin un director de juego claro pues ni Bryant ni Mazzulla son capaces de mover al equipo. Tan atípico y espeso como incómodo y complicado para sus contrincantes. La marca de los hombres altos rivales es todo un quebradero de cabeza ante falsos interiores muy móviles y que juegan de cara al aro. Que llegan de todas partes para anotar, buscar espacios y cargar el rebote ofensivo. No hay una circulación de balón clara, pero en medio de la espesura WVU saca partido volviéndose impredecible, tan alocada para ellos como para los defensores. El talento individual pone de su parte y la excelente predisposición competitiva de los jugadores hace el resto. Y si la cosa se pone complicada, balones a Da’Sean.


West Virginia alcanza su segunda Final Four, 51 años después. Como campeones de la Big East, y dejando en el camino a Kentucky, una de las grandes favoritas. Duke espera en semifinales. WVU puede hacer mucho daño a los Devils en un encuentro sin favoritos. Los Mountaineers ya han hecho (y repetido) historia. A su alcance queda la gloria en el año en el que les dejaba el hombre que les llevó a lo más alto por primera vez. La mejor manera posible de rendir homenaje a Fred Schaus.



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Noticia publicada por Alejandro González

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