Jueves, 22 de octubre de 2020
03.04.2010 - 03:39h. [ Comenta la noticia ]
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NCAA Final Four 2010 - Butler Bulldogs: The Butler Way


Butler y Hoosiers. Esa es la relación de ideas más repetida estos días en el mundo NCAA.Y no precisamente sin razón, pues los sueños de Milan HS tuvieron lugar en el propio hogar de la universidad de Butler. Pero empecemos por el principio.

Butler es una escuela privada situada en Indianapolis (Estado de Indiana), lugar donde se celebra la Final Four. Cuenta con unos 4.500 estudiantes y está especializada en las carreras relacionadas con las artes liberales y las ciencias, como su propia web se encarga de remarcar, donde cuentan con un gran prestigio académico.

Fue fundada en 1855 por el abogado abolicionista Ovid Butler, de la que tomó su nombre. A este va unido el apodo de Bulldogs para sus equipos deportivos, pero no siempre fue así. En principio el apodo era Christians, pero en 1919 varias derrotas en el programa de football habían causado tal hastío en sus seguidores, que se creyó que se necesitaba algo novedoso para el partido que les enfrentaba esa semana a los Franklin Baptist. Fue esa semana cuando la mascota de la fraternidad, un bulldog de nombre Shimmy se escapó llegando hasta la oficina del editor del periódico colegial. Y fue entonces cuando surgió la idea, el periódico salió al día siguiente con una caricatura de un bulldog mordiendo a Juan “El Bautista” . La idea estaba clara, y gustó tanto que a partir de entonces la universidad tomó dicho sobrenombre.

En el aspecto deportivo, Butler es una universidad con tradición en football, pero que apenas ha tenido importancia en baloncesto. Un dato que está cambiando ante la buena labor que se lleva realizando los últimos 15 años y que ha dado sus frutos con esta Final Four. The Butler Way, el término que se ha puesto de moda en las últimas temporadas, engloba muy bien todo lo que significa Butler. Habrá tiempo de hablar de ello.


LOS INICIOS (1892-1926)

Hay constancia de que los primeros pasos del equipo de baloncesto se dieron en torno a 1892-93, apenas uno o dos años después de que Naismith introdujera el baloncesto en la YMCA. Pero el primer partido del que se tiene referencia data de 1896, en un partido que Butler ganó a la propia YMCA 11-1, aún con un entrenador desconocido.

Así transcurrieron los 25 primeros años del programa, en medio de un baloncesto muy amateur aún, con tanteadores muy bajos y un juego rudimentario. La mayoría de entrenadores de la época eran los entrenadores de football que usaban el baloncesto como divertimento para el invierno, jugándose muy pocos partidos. Así pasaron por la sección nombres como Mike Kelly (4 temporadas, récord de 6-8) o G. Cullen Thomas (5 temporadas, 16-28)

Todo cambió a partir de 1920, pues llegó al equipo Harlan O. “Pat” Page, que había sido una de las primeras estrellas de baloncesto a principios de siglo. Había llevado a la Universidad de Chicago a tres campeonatos nacionales como jugador y había recibido en su última temporada el premio de jugador del año en aquella incipiente competición, además de ser una estrella del football. Uno de los primeros especialistas defensivos que alcanzaron fama en este deporte (y el Salón de la Fama en 1962, como jugador), y que quizá marco la seña de identidad de esta universidad para siempre.

Tras colgar las botas al finalizar la universidad, había pasado 10 años entrenando a su alma mater, hasta que comenzó su andadura en Butler. Con él los éxitos empezaron a crecer, así como el número de victorias (6 temporadas, 98-30) en una competición mucho más desarrollada. Fue con él con quien Butler alcanzó por primera vez 20 victorias (1921-1922) , un récord que tardaría 40 años en caer.




Tanto crecieron que llegaron a ganar el título nacional en 1924. O medio. El baloncesto hasta la aparición del Torneo NCAA como aglutinador de los mejores equipos, se disputaba en varios torneos sin una organización clara a nivel nacional. Para resolver posibles discrepancias se creó en 1936 la Helms Athletic Foundation, un panel de expertos que eligieron a los campeones nacionales con carácter retroactivo desde 1901. Para el año 1924, los expertos eligieron a North Carolina como campeona tras una temporada perfecta (26-0), pero sin embargo Butler también reclama para sí ese honor como campeones del Torneo AAU. Y como tal figura en los récords de la universidad. Un título nacional que se consiguió con Tony Hinkle como asistente de Page y con jugadores como Orville J. Hooker, Hugh “Wally” Middlesworth (primer All America de Butler), Haldane Griggs y Robert Nipper, todos ellos miembros del salón de la fama de la universidad.

Tras estos primeros años de éxito para Butler, Page abandonó la universidad, pero ascendió al puesto de entrenador uno de sus asistentes, un Tony Hinkle que acabaría siendo una institución incluso más importante. Tanto en Butler como en el baloncesto en general.


LA ERA TONY HINKLE (1926-1970)

La llegada de Hinkle, supuso la consolidación del baloncesto en la universidad, pero también los primeros éxitos remarcables en la NCAA. Hinkle fue un profesor de la universidad durante décadas, que además entrenaba a los equipos de football, beisbol y baloncesto, sumando victorias en todas las disciplinas, y alcanzando más de 500 victorias en su etapa como entrenador de baloncesto en Butler. Pero no se quedó su contribución en la Universidad de Butler, pues fue inducido al Salón de la Fama del baloncesto, entre otras razones porque fue el primero que vio la necesidad de cambiar el balón marrón con el que se jugaba hasta entonces, heredado de otros deportes, por un balón más vistoso para los aficionados. Así fue como nació el balón naranja en los 50.



Tras hacerse con el equipo, consiguió hacerle campeón de nuevo en 1929, , pero también con controversia, pues esta vez fueron reconocidos como campeones nacionales por los Veteran Athletes of Philadelphia con el llamado John J. McDevitt Trophy. En aquel equipo jugaban Jake Caskey, Dana Chandler y Frank White como nombres destacados.

El título servía para conmemorar la construcción del pabellón de Butler en 1928, que costaría 1 millón de euros, siendo uno de los estadios punteros de la época. Por ello, fue la sede de los campeonatos de High School del Estado de Indiana, y fue allí donde el Milan HS venció a Muncie Central, en un resultado inverosímil por el distinto tamaño de las escuelas y que inspiraría la película Hoosiers. En principio se llamaría Butler Fieldhouse, pero debido a la importancia de Hinkle en la universidad, el nombre fue modificado al de Hinkle Fieldhouse en 1966.



En 1933 y 1934 cosecharían con una marca de 9-1 sus dos primeros títulos de conferencia, por entonces encuadrados en la Missouri Valley Conference, lo que le valió en el último año a Frank Baird para ser elegido All America como estandarte del conjunto.

El programa se consolidaba a pesar de no ser uno de los punteros del país debido a su tamaño y no pisar la postemporada en todos estos años. Hinkle dirigía el programa (salvo del 42 al 45 por la II Guerra Mundial, donde sirvió) alternando temporadas victoriosas con otras difíciles con jugadores como Jerry Steiner, Bob Evans (primer jugador de Butler en la NBA), Ralph “Buckshot” O´Brien (2 temporadas en la NBA) o Bob Dietz, que sería después 20 años asistente en los banquillos del Hinkle Fieldhouse.

El primer éxito del equipo llegaría en 1958 cuando lograron aparecer en postemporada por primera vez (el NIT) , y en 1959 cuando alcanzaron los cuartos de final del mismo torneo. Jugaban por entonces Ted Guzek, Bill Scott o Bobby Plump, jugadores seleccionados en el equipo del siglo por la universidad.

Pero el mayor logro del programa llegó en 1962 cuando Hinkle lideró a su equipo a la aparición en el Torneo NCAA por primera vez, logrando llegar hasta Sweet Sixteen (por entonces 25 equipos disputaban el torneo). Derrotaron a Bowling Green (que contaba con Nate Thurmond, de larga carrera NBA) por un ajustado 56-55, pero perdieron con la poderosa Kentucky por 81-60. Aquel equipo había logrado además el mayor número de victorias en una temporada para la universidad con 22. Tom Bowman y Jeff Blue eran los líderes de aquel conjunto que había tocado la gloria por fin.




En 1970, a los 72 años, Hinkle dejaba el equipo, pero más allá de sus éxitos y logros dejó impreso su sello: The Butler Way. , Una filosofía de juego y de equipo que ha impregnado la universidad desde entonces. Cinco son los puntos que se tienen como básicos: humildad, unidad, pasión, altruismo y gratitud. Buscar el bien del equipo y estar unidos en todas las circunstancias, la clave del éxito en la última década.


ETAPA DE TRANSICIÓN (1970-1989)

Tras la marcha de Hinkle, George Theofanis se hizo cargo del equipo, había hecho carrera en el circuito High School de Indiana y entrenó a Butler durante 7 temporadas en las que el equipo no tuvo un éxito como el precedente, y es que la figura de una leyenda a la que sustituyes siempre es muy alargada. En este tiempo tuvo a sus órdenes al tercer (y último hasta el momento) jugador de Butler en los profesionales: Billy Sheperd (6ª anotador en la historia de la universidad), que fue All America en 1971 y que permaneció 3 temporadas en la ABA. También estaba en Butler por entonces, Daryl Mason, un pívot que ostenta el récord de rebotes en su carrera, o Wayne Burris.



Después de Theofanis llegó Joe Sexon, que entrenó 12 temporadas con un éxito bastante similar. Había sido un gran jugador de baloncesto en la universidad de Purdue y asistente de Theofanis en Butler. Al menos en 1985 volvieron a aparecer en postemporada (cayeron en1ª ronda del NIT) después de 23 años gracias a un equipo liderado por el máximo anotador histórico de la universidad, Chad Tucker, que además ese año fue Honorable Mention en los equipos All America de AP. Le secundaba Darren Fitzgerald, otro gran anotador, que tiene el récord de puntos en un partido con 54 y que acabó como segundo anotador histórico, y el interior Tim Haseley. Antes de ellos solo Lynn Mitchem (80-83) destacaba entre los jugadores de Butler como alguien a tener en cuenta.



Con la marcha de Fitzgerald y Tucker en 1988 el programa quedó un poco huérfano y a pesar de que Darren Fowlkes tomó un papel protagonista (primer jugador de Butler en liderar al equipo en puntos, rebotes y asistencias en una temporada), Butler tuvo una temporada con récord 11-17.Tiempo de cambio.


CONSOLIDACIÓN DEL PROGRAMA (1990-2000)

Llegó entonces un asistente que se había pulido 3 temporadas en Stanford bajo las directrices de Mike Montgomery, pero que acumulaba experiencia también en las universidades de Oregon e Idaho. Su nombre era Barry Collier, un hombre fundamental, quizá la segunda persona más importante tras Hinkle en el programa de baloncesto de Butler y que había sido alumno de la escuela en 1976, jugando bajo la dirección de Theofanis dos temporadas.

La primera temporada de Collier fue muy dura tras la marcha de Fowlkes, con un récord de 6-22 que no auguraba nada bueno. Sin embargo la madurez de Darin Archbold y la llegada de Jermaine Guice cambiaron el panorama llegando por dos veces consecutivas al Torneo NIT (alcanzando en la última las 20 victorias por tercera vez en la historia de la universidad), aunque en ambas cayeron en primera ronda. A pesar de pasar otras 4 temporadas sin aparecer en los torneos posteriores a la liga regular, Collier realizaba una buena labor manteniendo a su equipo a un nivel medio con Chris Miskel y John Neuhouser como líderes, pero era insuficiente. Más aún viendo lo que vendría después, las 4 últimas temporadas de Collier en Butler fueron de éxito. También jugaba en aquel equipo el pívot holandés Rolf van Rijn, de fugaz paso por el Real Madrid recién salido de la universidad en 1998.



A través de su compromiso con la defensa, algo natural en Butler, y jugadores como Mike Marshall, Thomas Jackson, Rylan Hainje, Neuhouser en su último año o Joel Cornette en su año freshman logró lo que parecía imposible: 4 temporadas consecutivas entre las 22 y 23 victorias, campeones de su conferencia( ya la Horizon League) en 3 ocasiones, campeones del torneo de conferencia 2 veces y 4 presencias consecutivas en postemporada, que se saldaron con 3 derrotas en 1º ronda del Torneo NCAA y una en cuartos de final del NIT.

No había dado el paso definitivo, pero había puesto la primera piedra para construir un programa de éxito. Se habían hecho un nombre a base de victorias y ya eran unos habituales en la postemporada, pero no podían permitir que fuera flor de pocos años y el proyecto necesitaba continuidad. Dicha continuidad se tendría que dar con otros entrenadores, porque Collier aceptó la oferta de la Universidad de Nebraska y abandonó el equipo ante esta oportunidad. Como es natural en Butler, su puesto lo ocupó alguien de la casa, alguien cercano: Thad Matta, ¿les suena?


LA DÉCADA PRODIGIOSA (2000-2010)

Thad Matta había jugado 3 temporadas (87-90) en Butler tras pedir el transfer desde Southern Illinois, la última de ellas bajo el mando de Barry Collier en aquella desastrosa primera temporada. Tras acabar su periplo universitario, comenzó realizando labores de asistente en los banquillos. En Butler estuvo del 91 al 94 como coordinador académico entre staff y jugadores, para pasar después a Miami (OH) a ocupar un puesto de asistente a tiempo completo, labor que desempeñó en Butler como asistente principal entre 1997 y 2000. Tras la marcha de Collier, se le asignó a él la responsabilidad, y cumplió con creces.

En lugar de pesarle lo conseguido por Collier, aprovechó su trabajo para cerrar la temporada más exitosa del equipo con 24 victorias y alcanzar una segunda ronda del Torneo NCAA tras vencer a Wake Forest. Allí Arizona (que sería subcampeona) les eliminó de manera clara (73-52).

Thad Matta había atraído la atención de todo el país, siendo nombrado entrenador novato del año, y esto le llevó a ser fichado por la Universidad de Xavier. Una temporada les había durado la agradable sorpresa que había supuesto Matta, pero la respuesta fue inmediata: ascender a otro asistente al puesto de entrenador principal. Todd Lickiter, quien asumió el cargo, había sido jugador junto a Matta del 77 al 79 bajo el mando de Joe Sexson. Tras labrarse un nombre en los institutos de Michigan e Indiana, había sido fichado como asistente en la última temporada de Collier. Y fue otro acierto pleno porque , un lugar en segunda ronda del NIT y la primera presencia del equipo en Sweet Sixteen desde 1962. Era el año 2003 y aquel equipo tenía en sello Butler de fuerte defensa y altruismo en ataque. Formaban la columna vertebral jugadores que desde luego no han pasado a los anales del baloncesto como Brandon Miller, Joel Cornette, Duane Lightfood Jr., Darnell Archey y Mike Monserez.

Con la partida de los dos primeros como senior, el equipo quedó algo vacio bajando el pistón durante dos temporadas consecutivas sin alcanzar la postemporada.
Pero habían ido llegando algunos recruit como Brandon Polk, Mike Green o A.J. Graves (segundo en la votación del Mr. Basketball de Indiana, después de AJ Ratliff) que serían fundamentales para volver al NIT y sobre todo volver a ser un equipo competitivo de verdad en el año 2007. Pero el reclutamiento de Graves no había sido casual, porque sus hermanos Andrew y Matthew ya habían sido parte importante de Butler antes que él.

En este año 2007 con Lickiter (entrenador del año) y A.J.Graves dirigiendo se cosecharon 29 victorias, rompiendo de nuevo el récord, haciéndose con la Horizon y llegando otra vez a Sweet Sixteen. Un lugar del que solo la Florida a la postre campeona les apearía.



De nuevo Butler servía como trampolín y el entrenador dejaba el equipo para fichar por Iowa, una universidad de una conferencia mayor. Pero el as en la manga estaba preparado: Brad Stevens, un joven entrenador de apenas 33 años se hacía cargo del equipo después de haber servido como asistente desde 2001.

Y con cada cambio de entrenador, una mejora en el número de victorias. En la temporada senior de Graves (y con un freshman llamado Matt Howard) el equipo alcanzó las 30 victorias por primera vez, llegando a la segunda ronda del Torneo NCAA. A pesar de la baja de Graves, la savia nueva que ha ido llegando esta temporada y la anterior con Hayward, Veasley, Mack, etc. ha permitido mantener el nivel e incluso elevarlo, llevando a Butler a la primera FF de su historia.

Y lo mejor es que lo han conseguido siendo fieles a sus principios, al The Butler Way. Algo de lo que se sentirían orgullosos tanto Hinkle como Collier (Athletic Director de Butler desde 2006), los constructores de todo esto.



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Noticia publicada por Jorge Diez

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