De hombre a hombre (1977)
Àlex Aguilera  | 23.06.2018 - 15:13h.
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3) DE HOMBRE A HOMBRE (1977, Lamont Johnson). Título original: One on One.


Con Robby Benson, Annette O’Toole y G.D. Spradlin. Productor: Martin Rubinstein. Guión: Robby Benson y Jerry Seagal. Fotografía: Donal M. Morgan. Música: Charles Fox. USA. 94’. DVD editado en España por Impulso Records/Varity Films/Warner española.



Caída en el más absoluto de los olvidos, al punto de que apenas ha estado referenciada en los listados de películas sobre baloncesto, "De hombre a hombre" (1977) es antes que nada un relato sobre la transición del deporte amateur al puramente profesional desde el punto de vista de una joven promesa, de un deportista en ciernes, en definitiva. 


La presentación del film a través del adolescente, Henry Steele –nada que ver con el ‘hombre de acero’ que surcaría los cielos un año después- es significativa en la medida en la que se le observa, en plano americano, entrenando en una improvisada canasta en el patio de su casa. En un momento de pausa observa atónito un partido de soccer en una zona ajardinada del vecindario, ante la insistencia de su padre de seguir entrenándose en solitario.


Un talento natural que pronto será el centro de atención de las ligas locales del instituto en el que cursa sus estudios primarios. La oferta que recibe por parte de un a priori ojeador y, más tarde, conocido coachSmith- para entrar a formar parte de su larga lista de jugadores a sus órdenes, consiste en firmar con matrícula gratuita por cuatro años un contrato de semiprofesional en la Universidad –ficticia- que representa.


En este punto de presentación de personajes ligados al mundo de la canasta, incluimos al de la autoestopista que lo enreda en su camino a L.A., nada menos que una jovencísima Melanie Griffith, haciendo sus pinitos en el mundo del cine antes de acabar consumida por el alcohol y la cirugía plástica.


Mucho menos atractiva fue la carrera del protagonista principal, encarnado por Robby Benson, un actor bien parecido que se dio a conocer en nuestro país en 1984 con el autobiográfico film dramático, "Harry e hijo", donde Paul Newman rememoraba su difícil convivencia con su vástago y la no superación de su muerte por sobredosis. El hijo, Benson, es el mismo que junto a su padre real, Jerry Seagal, escribiera ese tratamiento de guión que acabó dirigiendo Lamont Johnson. Un realizador adscrito al mundo de la televisión y que en los años setenta, principalmente, cosechó sus mejores trabajos, como fueron "El gran duelo" (1970), un extraño western enfrentando a Kirk Douglas con Johnny Cash; "Las dos caras del miedo" (1972), una cinta de espionaje basada en una obra teatral; "Lipstick" (Lápiz de labios), de 1976, su mayor éxito, donde una modelo que acaba de ser violada busca venganza entre los hombres que la seducen.



De hombre a hombre vendría a continuación y, en ella, asistimos al primer día de entrenamiento en un mayestático –para un chico de provincias- pabellón de Los Ángeles. Allí mismo, en su interior, Henry enciende los interruptores de las luces y de las canastas que se alinean en su conjunto y empieza a soñar con un futuro esperanzador. La beca lo introduce de lleno en el mundo del entrenador Smith, donde el valor del esfuerzo y la victoria final son llevados hasta el último extremo.


Las escenas de entrenamientos, con duros ejercicios de defensa, flexiones interminables o ataques uno contra uno están realizadas con la cámara a la altura de los jugadores –Steele, al contrario de lo que pueda parecer, es el más bajo del numeroso grupo- con una verosimilitud asombrosa para tratarse de una ficción. El aprendizaje de los deportistas de nivel –auténticos atletas- se produce básicamente en la cancha. Al contrario de lo que ocurre con Steele, donde las clases particulares son clave para su desarrollo personal.



 


Escasas referencias a jugadores reales –acaso el nombre de Bill Roger- y una crítica velada al mundo de las drogas hacen de One of One un filme atípico a estos niveles, donde incluso un policía acepta un par de entradas para asistir a un partido de baloncesto con la condición de no ser multado el infractor –en este caso, el propio Steele, al volante de un Mustang-. Un jugador que constata aquello de que el deporte te ayuda a ser feliz, contradiciendo la frase de su fallido entrenador de ser un forjador de personalidades.


La cara oculta del baloncesto formativo en la fase previa a dar el gran salto al profesionalismo ligada a los estudios está en entredicho en este convincente filme. De aquí que pueda entenderse, en cierta medida, el salto que muchos jugadores universitarios den a las ligas europeas y asiáticas viendo el grado de exigencia, favoritismos y condiciones de presión en las que se ven o se han visto envueltos en su largo peregrinaje por las canchas de baloncesto.



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