Cosas que (casi todos) sabíamos
Jordi Colomé Batlle  | 05.12.2013 - 13:08h.
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La NBA ha llegado al primer mes. Hora pues de los primeros análisis, esos que al final de temporada el lector te lanza con dureza a la cara porque no se han confirmado. Pero algunas sospechas que teníamos se van perfilando y si el tiempo no indica lo contrario, la duda es por qué los que mandan no lo veían si (casi todos) lo, como mínimo, sospechábamos?


Empecemos por los Lakers. Por qué? Pues, esto, porque sí. Después de culpar en el último par de años a Kobe, Mike Brown, D'Antoni, Bynum, Howard o el fantasma de Buss (elijan el orden que prefieran porque la excusa no se sostiene se ponga quien se ponga) se confirma que los años no pasan en balde. La primera sospecha que coge forma es que Pau Gasol acusa la edad. Que sí, que tiene calidad hasta aburrir para hacer buenos números, pero deja de ser una referencia. El síntoma más claro es ver los rivales que pasan de hacer un 2 contra 1 cuando recibe. Confían que un único defensor es suficiente. Segunda sospecha: los médicos de Phoenix son unos genios o unos brujos. La maldición de quien se va (hola Grant Hill, hola Stoudemire) se confirma también en Steve Nash. En poco más de un año ya se ha perdido más partidos que en ocho en el desierto. Y la decadencia es tan vistosa como triste. Que los fans del canadiense estén/estemos rezando para que se retire es duro, pero esa versión que se ha medio visto en los Lakers es una rémora que su recuerdo no se merece. ¿Y la tercera? Que Kobe no iba a aceptar una gran rebaja de salario para fichar a no sé qué FA. Bueno, son seis kilos menos, pero Kobe es Kobe. Deja margen para otro, no para dos. Legítimo o no, cuestión de gustos. De rebote -o no- ha dado un empujón al adiós de Pau en verano.


Nos vamos de los Lakers pero no muy lejos. A Houston concretamente. Ver a esos Lakers yendo contracorriente con dos centers de pareja interior (Pau y Howard) durante un año dejó claro que la fórmula era inviable. Problemas para tapar los cuatros con tiro exterior, nulo balance defensivo y poca química con la estrella exterior, por citar tres ejemplos. Y a los Rockets no se les ocurre otra cosa que plantear la temporada saliendo con Asik-Howard. Sí, el ex-Lakers ya está mejor físicamente, pero el turco multiplica los problemas que tenía con Pau. Un desastre que todo el mundo veía y, por suerte, también McHale después de unos pocos partidos. Cómo colocar a Asik ya es otro mundo, aunque salva la vida a unos cuantos periodistas que pueden alimentar los rumores de intercambio con Ryan Anderson. Meses de enviarlo a los Lakers no sirvieron de mucho. Malditos Pelicans que quieren llevar la contraria.


Otro punto, más cruel, es Derrick Rose. Confieso que desde el primer día me enamoró tanto como me preocupó. La explosividad está muy bien, pero hay que racionalizarla. Lo aprendieron muchos: para citar un trío en los últimos tiempos podríamos apuntar a Vince Carter, Robert Horry o Tracy McGrady. El base de los Bulls siempre iba al límite, incluso en muchas jugadas innecesarias. Podía no pasar nada, pero ha pasado. A veces la naturaleza o el destino son muy cabrones. Y cuando se rompe una pierna, hay riesgo de cargar demasiado la otra. A veces pasa, a veces no. Puede que una y otra lesión no tengan nada que ver, cierto, pero verlo me producía angustia y pocas veces uno se entristece tanto de ver que el tiempo confirma los peores augurios. No sé como volverá en verano, pero dudo que aprenda a gestionar la energía. Y debería.


Por ser el primero de la temporada, lo vamos dejando. ¿Otras sospechas? Que la pareja Gay-DeRozan aseguraba highlights, muchos puntos... y pocas victorias. ¡Pero eso de prohibir las hojas de estadística en el vestuario nadie se lo esperaba Rudy! También quedaba claro que los Warriors podían notar la baja de Jarrett Jack. No hay base suplente, así que fastidia que aunque disfrutemos hasta límites insanos de esa pareja Curry-Klay Thompson, la falta de un relevo limite sus aspiraciones. O confía en Tobey Douglas o que fichen a alguien. ¿Qué más? ¿A alguien se le pasó por la cabeza que si te sales con Carmelo Anthony de falso pívot y tienes a tu jugador con el sueldo más alto, un cuatro (Amaré Stoudemire), casi sin minutos traer a Andrea Bargnani podía ser un mal encaje? A nadie, lo sé, pero tranquilos que vetando a Woody Allen se arregla. De bonus track: tengo de estrella a un cuatro (Kevin Love), me pillo en el dos del draft a otro cuatro (Derrick Williams) y anda, cuando el referente funciona, el otro no tiene sitio. Novedad.


PD: Lo del bajo nivel del draft era sospechado, pero Anthony Bennett se está pasando. Los 17 balones perdidos en dos partidos de Oladipo también son de traca, pero son jóvenes y eso requiere paciencia. Y aún más cuando el número uno ha pasado por una operación de hombro, asma y problemas para dormir. Bueno, quizá es peor tener a Mike Brown por ahí. Siempre se destaca de él el buen rollo con los jugadores. Ni un mes y ya hay reunión y hostias en el vestuario. Pero no nos metamos con los Cavaliers, que sabe mal ver a Andrew Bynum plantearse la retirada porque el dolor de sus rodillas no descansa. Malditas lesiones. Y esta temporada, de momento, reclaman protagonismo. Una lástima.




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Artículo publicado por Jordi Colomé Batlle

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