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Rio 2016 (B): Análisis de Lituania, por Juan Carlos Gallego
BasketMe  | 07.08.2016 - 14:09h.
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Lietuva... verta gyventi krepšinio.* (Lituania... vale la pena vivir el baloncesto)

 


La explicación completa a este título la tendrá el lector si consigue llegar al final de este artículo que analiza, más o menos, a la selección lituana de cara a los JJ.OO. de Río. Todo a su tiempo. Pese a este mal comienzo todo tiene una explicación, más si se habla acerca de un país como Lituania que vive por y para su krepsinis por no caer de nuevo en el tópico de la religión.


Podríamos haber comenzado de igual manera que el año pasado antes del EuroBasket: “el cambio tranquilo” y como en una penosa secuela cinematográfica incrustar un 2 al final, el colmo de la originalidad. En realidad este cambio tranquilo sigue la hoja de ruta marcada por Jonas Kazlauskas, que afronta su cuarta temporada al mando de la selección y quién sabe si para cerrar un ciclo fructífero en resultados. Venimos de una medalla de plata en el EuroBasket 2015 y qué mejor colofón que finalizarlo con un buen resultado (si es metal mejor que mejor) en unos JJ.OO. que supondría un giro de 180 grados con respecto a las malas sensaciones ofrecidas en Londres, donde se dio muestras de agotamiento de un proyecto que ya pedía a gritos un cambio de rumbo.


Con los “teloneros” este año no pueden ir mejor las cosas a nivel de medallas para el krepsinis, en el Mundial U17 un bronce y en el Europeo U20 una sorprendente plata para un equipo con bajas muy importantes y escaso talento. La U18 estaba ilusionando con el retorno de Rimantas Grigas como seleccionador, que ha devuelto la alegría en el juego a un equipo con capacidad creativa pero acotado, maniatado por sistemas cerrados y mucho miedo que emanaba desde el banquillo Stombergas. Una verdadera lástima que tengamos que esperar tras la suspensión del Europeo que se debía jugar en Turquía por razones obvias...


Sin embargo, y perdón por repetirme, las medallas no siempre dejan ver la realidad; ha sido una temporada convulsa para la cantera lituana y se ha abierto un nuevo debate ante una realidad nueva: los chicos están fichando por equipos extranjeros a una edad cada vez más temprana. Lo que empezó como un hecho aislado con Sedekerskis va camino de convertirse en rutina y es algo que preocupa, y mucho, a un país que saca pecho por los logros de su sistema. Al jugador del Laboral Kutxa se han unido en esta aventura europea Gadiliauskas, Balanciunas, Kulboka y Arnas Velicka, el mejor proyecto de base que ha salido de Lituania en la última década; especialmente este último fichaje del Barça ha caído como una bomba en el país báltico... Y no parece que vayan a ser los últimos, Vilys, el prometedor base de la Akademija Marciulionio ya es objeto de deseo de varios clubes ACB.


Dos hechos más, aparte de la emigración hacia Europa y la ya asumida a los college americanos que inició en su día Karnisovas, han encendido aún más la controversia. Por un lado el triunfo del modesto Alytaus en el campeonato local U17 que ha levantado ampollas en los centros de formación más potentes, y sobre todo la victoria del Visi Kartu en el campeonato U16, equipo de reciente creación integrado por jugadores formados en la Marciulionio y que han decidido abandonarla junto a su entrenador, lo que ha provocado una tormenta de gran magnitud en la cantera de Vilnius con amenazas de querellas y petición de suspensión de Tomas Kersis, el entrenador rebelde.


Estos encendidos debates no son ajenos a la selección absoluta y se ve con el paso del tiempo con mayor nitidez una fractura generacional a la hora de evaluar la situación del baloncesto lituano y hacia dónde quiere ir. Por un lado tenemos a los nostálgicos que han vivido la era dorada de Zalgiris y sus jugadores de técnica y fundamentos refinados que reniegan de su sistema cortoplacista basado en el desarrollo físico y especialización temprana, y por otro a los más jóvenes con sus ojos puestos hacia la NBA que apoyan sin fisuras este modelo apoyándose en algo que les resulta irrefutable: se consiguen medallas.


En este difícil equilibrio se encuentra la selección capitaneada por Kazlauskas. Fiel al modelo que tantos réditos les ha dado en estos años ha optado una vez más por la vía más dura y la apuesta por la guardia pretoriana que componen los sempiternos Javtokas, Jankunas, Maciulis, Sebuitis con la gran estrella de referencia en el centro de Valanciunas. Por el contrario, para que esto funcione hace falta dosis de talento en el exterior, tiradores y pasadores que realcen el liderazgo del pívot de los Raptors... y no está siendo una cuestión sencilla.


Empezamos por el principio, como debe ser; la convocatoria de Kazlauskas con 24 preseleccionados fue fiel a la tradición que manda como punto de partida la invitación a la concentración de Martynas Gecevicius para ser el primer descartado. En esta ocasión Martynas se adelantó a la jugada y en esas fechas contraía matrimonio con Lina Stančiūtė; de esta manera demostraba que ya contaba con el descarte y así se ahorraba un nuevo disgusto. Ya el año pasado mostró públicamente su malestar y constató que no entendía a qué estaban jugando con él: “para esto que no me llamen más”. Estas declaraciones de alguien tan mesurado y tranquilo como Gecevicius nos da una idea de cómo de turbia estaba la situación con el seleccionador.


Z. Janavicius también fue eliminado a las primeras de cambio. Ninguna sorpresa con una temporada infernal en Lietuvos Rytas y cedido a mitad de temporada; pero los otros dos sí que levantaron polvareda: pese a su temporada plagada de problemas físicos Martynas Pocius parecía ser un candidato con opciones a llevar al último corte, y más polémico aún el de Lukas Lekavicius, el base menudo de Zalgiris se perfilaba como uno de los directores que estaría en los Juegos ante la “escasez de rinocerontes”, que dirían Les Luthiers.


Sigamos con la polémica, varios jugadores convocados han estado en un limbo; no se encontraban en la concentración de Palanga, todo el mundo sabía que no iban a acudir pero nadie oficialmente los descartaba. Así pues Motiejunas, que estaba buscando un contrato NBA, y Gudaitis en la Summer League se supone que se reunirían con el resto de compañeros, eufemismo porque nadie contaba con ellos realmente... y suponen una pérdida valiosa, especialmente la de Motiejunas porque como veremos no va sobrada de ala-pívots su selección.


Llegamos al primer partido de preparación frente a Nueva Zelanda. Lituania arranca con un quinteto sorprendente: de base juega Mindaugas Girdziunas, que ha completado una magnífica temporada con Neptunas y nos asombra a todos con su desparpajo, tiros desde cualquier distancia, penetraciones con “bombitas” y sobre todo dando una velocidad a la circulación de balón que ya habíamos olvidado asociar a esta selección. Kazlauskas estaba en un aprieto, no era un jugador con el que quería contar realmente pero con este partido y otros posteriores se había metido en el bolsillo al público y lo que era más grave, al staff técnico con excepción del propio Jonas. El descarte de Girdziunas supuso una ruptura, por primera vez, entre los ayudantes y el seleccionador.


La eliminación de Girdziunas, aparte de la esperada de Gailius, nos dejaba una lista de 14 jugadores que viajarían a Sudamérica, sin embargo Kazlauskas deja claro quiénes son los doce elegidos y los dos que seguirían únicamente para cubrir huecos en casos de lesión. Vaidas Kariniauskas acepta continuar, pero surge un nuevo contratiempo: Arturas Milaknis, el otro implicado, muy enfadado abandona sin previo aviso la concentración y sólo 13 jugadores viajarían a los partidos amistosos programados en Argentina. Una baja sensible pues se trata de uno de los pocos tiradores puros de Lituania, y porque un par de días después Marius Grigonis se lesionaba el dedo índice de la mano derecha y es duda hasta última hora.


¿Qué Lituania veremos en los JJOO de Río? En esta ocasión no es una pregunta retórica. Es de suponer que nos ofrecerá competitividad a raudales, esfuerzo físico, juego directo y defensa intensa, pero además en esta ocasión caben esperar más opciones y versatilidad a su juego. Por una parte la participación de Marius Grigonis les dota no sólo de tiro desde larga distancia sino de un generador y buen pasador desde la posición de alero, y por otra la posibilidad de ver a Kuzminskas de 4 y lo que ello supone; es decir, desborde en 1x1 desde el exterior, generación de ventajas, creatividad y posibilidad de jugar Flex con mayor fluidez.


 


La selección


Bases, cambio de planes y dudas…


No quiero ser repetitivo, mas no puedo escribir otra cosa. La posición de base trae de cabeza una vez más al staff técnico, aunque en esta ocasión parecía una posición relativamente bien cubierta por Mantas Kalnietis, que ahora sí llegaba en unas condiciones óptimas. Aparcados sus problemas derivados de una grave lesión en el hombro ha recobrado la seguridad en sí mismo tras un gran final de temporada con EA7 Olimpia Milano, donde ha dado muestras, por fin, de dotes de mando, temple y acierto en el tiro. Pese haber sido tratado con sumo mimo en la preparación un percance tras el partido en Kaunas contra España han encendido las alarmas: una inoportuna torcedura de tobillo le ha impedido entrenar desde entonces y los fisioterapeutas trabajan contrarreloj para que el timonel llegue a punto para la cita.


Lo de “el timonel” no es ninguna errata. Lituania se presenta sin ningún base más y las tareas de dirección cuando Kalnietis no esté en pista recaerán en Adas Juskevicius, que ha jugado de escolta todo el año con Lietuvos Rytas y en la preparación hasta el descarte de Girdziunas. Kazlauskas no confía en él como point guard y Juskevicius tiene una personalidad que precisamente demanda todo lo contrario: confianza desde el banquillo o se hunde psicológicamente. Es una situación delicada, más si cabe porque de escolta estaba rallando a gran nivel y retornar a la posición de base no le ha sentado nada bien.


Por si todo sale mal siempre es posible recurrir al 13º pasajero. Vaidas Kariniauskas continúa apurando sus opciones jugando todos los amistosos por los problemas físicos de sus compañeros. Se trata de un base atípico de 1,97 muy corpulento, un oopart que parece sacado del baloncesto europeo de los 90, de dribling dudoso, zurdo cerrado, tiro irregular (malo), buen pasador en pick&roll aprovechando su altura y bastante peor en otras situaciones y que imprime un ritmo monocorde, cansino, muy cansino. No parece gran cosa, pero a Kazlauskas le da más tranquilidad este tipo de base sobrio y que aporta buena dosis de físico en defensa. Tras unas temporadas en Zalgiris el año pasado dio un paso atrás al fichar por el Kymis de la segunda división griega; este paso atrás parece que para coger impulso, ya que varios equipos pujantes de Lituania como Lietkabelis o Vytautas andan tras él. Tal vez haya sorpresa y cabe la posibilidad de que Kariniauskas entre en la lista de los doce… apuesto que es algo que está rondando en la cabeza de Jonas Kazlauskas en los últimos días de preparación.


Escoltas y aleros, sorpresa agradable…


Empezamos con la gran sorpresa, Marius Grigonis. El escolta-alero del Manresa partía con nulas posibilidades pero aquí está; nadie le ha regalado nada y ha ido superando etapas a base de apretar dientes en defensa, concentración máxima en cada acción y acierto en los tiros librados de larga distancia. Un descubrimiento para el gran público lituano que desconfiaba de él en principio, pero que no ha tardado en ganarse su favor, y eso que es un tipo de jugador muy diferente al estereotipo lituano de los últimos años. Es un exterior muy fino técnicamente, domina todos los fundamentos y ha ido mejorando en el tiro y aspectos defensivos. Se nota su paso por el KM Aisciai y que su primer entrenador fue Feliksas Mitkevicius, el mismo que guió los primeros pasos del mito Jasikevicius. Además en categorías inferiores ha demostrado una personalidad desbordante y una sangre fría bestial para jugarse (con acierto) las bolas calientes. Como hemos contado, es duda pasa los JJ.OO. por un traumatismo en su dedo índice. Sería una auténtica lástima perdernos su debut, pues es un jugador sumamente agradable de ver. Los amantes de la estética estamos desasosegados con este percance.


Renaldas Seibutis en esta oportunidad llega en una baja forma alarmante. No ha sido un buen año en el Zalgiris con continuos contratiempos físicos, pequeñas lesiones que le han impedido coger ritmo y buenas sensaciones. Kazlauskas confía ciegamente en él y seguro que va a ser muy importante en la creación a partir del 1x1 y sobre todo como base ocasional si así lo requieren las circunstancias… o sea, si Juskevicius se hunde psicológicamente una vez más.


Como puede comprobar hay muy pocas opciones en la creación y rotación de escoltas, y todo parece indicar que Kalnietis va a jugar muchos, muchísimos minutos y se irá parcheando sobre la marcha.


En el puesto de alero la gran novedad del año es Edgaras Ulanovas , otro producto de la cantera del Aisciai. Un alero zurdo que roza los dos metros con una de las mecánicas de tiro más extrañas de Europa y es que en cada tiro mueve todos los músculos del cuerpo, lanza el cuello hacia atrás, abre los codos y suelta un latigazo desde detrás de la cabeza con un contoneo hipnótico de todo su cuerpo... imagínese una mezcla entre Shurna y Antelo y tiene el tiro de Ulanovas. Pero el tiro no le ha traído hasta aquí: es un tipo arrojado, terco, tenaz, luchador y sin miedo al contacto. Como hombre de rotación y para dar eventualmente minutos de 4 puede tener sus minutos, más si Jonas insiste en el juego flex que hemos visto en la preparación, es un jugador que se desenvuelve muy bien en el poste.


Jonas Maciulis una vez más tiene todas las papeletas para tener un rol fundamental en esta selección. Se ha asentado definitivamente como un excelente alero de rotación en el Real Madrid y su aportación ofensiva siempre crece con Lietuva. Difícilmente podrá llegar al éxtasis anotador del año pasado, pero será importante en el juego ofensivo, y por descontado en defensa, donde su sobriedad, corpulencia y saber hacer le hacen ser un alero imprescindible.


Dejamos para el final a la eterna promesa. Mindaugas Kuzminskas vuelve con las mismas sensaciones de siempre, una preparación de más a menos con minutos de 4 en los que ha jugado a un grandísimo nivel e intermitente como 3. Sin embargo estamos en las mismas, no termina de romper ni de ofrecer en la pista todo el potencial que se le intuye, Kazlauskas simplemente no se fía de él y no nos ha de extrañar que sus minutos se reduzcan conforme avance la competición a favor de Maciulis. Una lástima que no pueda desprenderse definitivamente de esos miedos que le atormentan, porque cuando está con confianza en sí mismo es imparable y sus compañeros lo agradecen al descargarles de tareas como la subida de balón o los desbordes en el 1x1 que agilizan notoriamente los ataques en estático de un conjunto con tendencia a griparse en estos menesteres.


Ala pívots, sin novedad en el frente.


Repiten Domas Sabonis y Paulius Jankunas, ya que la retirada de Kleiza, la renuncia por edad y achaques de Darjus Lavrinovic así como el autodescarte de Motiejunas por problemas físicos -aparte de la búsqueda de un contrato NBA- ha allanado el camino de ambos… porque en esta posición no hay más donde elegir.


Domas Sabonis ha experimentado una gran temporada: buenísimas estadísticas en la NCAA, una elección alta en el Draft y enviado a Oklahoma City Thunder, donde tienen muchas esperanzas puestas en el hijo del mito Arvydas. Su rol en este selección será la de acompañar a Valanciunas y no lo va a tener fácil. Como tantas veces hemos advertido tiene gran intuición para el rebote, es buen pasador, corpulento pero con problemas muy serios de tacto, mecánica lenta y muy baja aparte de esa rigidez nos hace dudar de su complementariedad con un 5 tan cerrado como Valanciunas. En ocasiones se estorban y la tendencia de Domas de irse al centro de la zona obliga a su compañero a salir donde se encuentra especialmente incómodo. Las defensas lo saben, flotan a ambos cerrando espacios y obligan a tirar desde media distancia. A pesar de los inconvenientes parece ser que en esta ocasión sí será un pilar importante, o al menos mucho más utilizado que en el EuroBasket pasado.


Si el juego interior padece esos problemas siempre está dispuesto el eterno Paulius Jankunas para abrir campo, tirar triples y bregar en espacios intermedios. No llega bien -la edad no perdona-, lo cual no es óbice para que sea un derroche de garra, lucha y eficacia con todos los balones “basura” que llegan a sus manos. Hombre de confianza de Kazlauskas y uno de los líderes espirituales.


Pívots, repetimos propuesta.


Ningún cambio, y así será hasta que Javtokas quiera (perdonad el chascarrillo). Y Jonas Valanciunas se perfila -ninguna sorpresa- como eje del juego y principal acaparador de balones... si le llegan. Es uno de los hándicaps; saben que deben nutrir al center de los Raptors pero no hay demasiados suministradores, Kalnietis se perfila como socio ideal del pívot de Utena en el pick & roll y al menos en los JJ.OO. podría tener la ayuda inestimable de Marius Grigonis por amenaza exterior y sobre todo por visión de juego e interpretación de ventajas. Los partidos de preparación no nos han servido para calibrar en qué estado de forma llega; muy pasota en defensa, pocos esfuerzos, los mínimos, y sólo algunos arranques de unos pocos minutos en ataque en los que sí que da la impresión de ser casi imparable en este entorno FIBA. Las esperanzas de llegar a tocar metal o al menos realizar un buen papel pasan por sus manos y seguro que en la gran cita dejará atrás la dosificación de esfuerzos.


Robertas Javtokas, la montaña musculosa de Kaunas, asumirá sin rechistar el papel que le provean y los minutos que estimen oportunos. Tiene completamente asumido su rol de especialista para dar descanso de calidad, defensiva, a la gran estrella de Lituania. No hay problema si decide gastar las cinco faltas en menos de dos minutos, su misión es intimidar en el vasto sentido de la palabra a los pívots rivales el rato que se encuentre en la cancha.


De extraño invitado repite Antanas Kavaliauskas. Pese a su aspecto físico fiero el center del Lietuvos Rytas es un pívot fino, estilista, aseado técnicamente y con un muy buen juego entre espacios de “ángulos muertos” rondando la zona. Finaliza bien con ambas manos y su tiro de media distancia desde poste alto le hace ser un jugador distinto y que dota de mayor variedad al juego interior lituano. Su talón de Aquiles es la defensa, algo blando y con tendencia a la dispersión en el rebote y las rotaciones defensivas, lo que le ha granjeado numerosas críticas desde el sector duro de aficionados afincados en Kaunas.


 


El entrenador


Jonas Kazlauskas, el veterano entrenador de Panevezys, tiene ante sí un reto que se antoja complicado desde el principio con un grupo muy igualado compuesto por selecciones de nivel muy parejo como España, la propia Lituania, Argentina, la anfitriona Brasil y la siempre impredecible Croacia, más Nigeria que está capacitada para dar un susto inoportuno. Además con la perspectiva de no caer al cuarto puesto para evitar un previsible y fatídico cruce contra USA... nada sencillo, menos en una competición tan exigente como los JJ.OO. Habrá pues que encomendarse a la suerte; el esfuerzo y el tesón ya lo pondrá Lituania, de eso no tengan la menor duda.


Si ha llegado hasta aquí... enhorabuena. Como relataba el título tiene su por qué y no es ni más ni menos que el eslogan de una conocida cadena de supermercados a los que ha “prestado” su imagen Arvydas Sabonis, el actual Presidente de la Federación Lituana. Omnipresentes spots publicitarios en las retransmisiones de DELFITV (he llegado a ver a Sabonis en sueños, así que imagínense el bombardeo) han servido de pretexto para inundar de chanzas, imágenes de Sabas embutido en una bañera con el slogan sobreimpreso, multitud de fakes y chistes que se multiplican día a día en las redes sociales lituanas. Sabonis, a sus casi 52 años, se ha convertido en un fenómeno viral. Quién lo iba a decir...


VÍDEO: ANUNCIO ARVYDAS SABONIS:






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Noticia publicada por BasketMe

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